Tras analizar y estudiar las etapas por las que pasa un niño en su expresión artística, que he expresado en mi portfolio, ahora entiendo qué me pasó a mi cuando era pequeña.
A mi siempre me gustaba colorear, garabatear y dibujar cosas sin parar, pero nunca he sabido realizar dibujos realistas. Cuando me toca enfrentarme a este tipo de expresiones me frusto y no me siento cómoda ya que veo que no se parece en nada a lo qué quería reflejar.
Por esto creo que me he quedado en la etapa simbólica y no he superado la realista.
Tras la investigación sobre las etapas, descubrí que es en este momento, en la etapa realista, en la que más se debe apoyar y reforzar al niño para que no le ocurra la frustración que he sufrido yo, ya que luego es difícil de recuperar esa confianza para seguir adelante y disfrutar dibujando.
Creo que no debemos menospreciar ningún dibujo de nuestros alumnos ya que para ellos es algo muy importante y mediante esa representación trata de expresar como se siente y comunicar algo.
Así que sobre los 10 años, que es cuando se da esta etapa, debemos animar al niño a que dibuje cosas de la realidad, ya que con la práctica todo se consigue pero sobre todo darle la importancia que se merece a cada uno de ellos.
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